Mujeres que transformaron crisis en proyectos

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Son mujeres que avanzan, que no le temen al peligro sino que lo enfrentan. Que se reinventaron y transformaron crisis en proyectos con mucho amor y éxito. Pasaron por Proyecto Líderes Córdoba y tienen mucho para contar.

Renacer en tiempos de crisis
“Hace 8 años tuvimos un accidente automovilístico grave: un hombre nos choca y mi cara pega en el vidrio del auto que se fue arrastrado varios metros. Esto generó un punto de inflexión en mi vida. Me costaba enfrentar a las personas, nuevos grupos de gente, pero, paradójicamente, me veía hablándoles a multitudes”, comienza Andrea, oriunda de Santa Fe, periodista y conductora radial, coach Ontológico Profesional, capacitadora y conferencista.

“Creo que fue éste –continúa- el comienzo de Mujeres Que Avanzan. Una ONG de Brasil me becó para estudiar en Rio de Janeiro y realizar un entrenamiento de liderazgo transcultural con un enfoque social, en las favelas y eso me ayudó a delinear mejor mi proyecto. Descubrí que, más allá de las apariencias, todos tenemos cicatrices. Las mías se ven, pero hay muchas otras en el corazón de las personas que no se ven y que terminan frenando su plenitud y desarrollo”, asegura la fundadora y presidente de Mujeres Que Avanzan, una organización que trabaja en el empoderamiento femenino, a través de la capacitación, el mentoreo y el networking como herramientas para el desarrollo personal, el desarrollo emprendedor y profesional, y  el fortalecimiento de la familia.

En plena crisis, también, pero no de tipo personal sino contextual, Marisell Abbonizio vio nacer Nutridia una pequeña industria alimenticia de la localidad de Iriazabal, Córdoba. Comenzó como un proyecto pedagógico en el Instituto José María Paz en el que alumnos y docentes trabajaron a la par para hacer milanesas de soja para las Pascuas de 2002: “En plena crisis del país desarrollamos el proyecto con la idea de incorporar la soja desde un consumo responsable y consciente. Producir en ese momento era algo utópico porque no teníamos equipamiento ni infraestructura. Comenzamos a hacer las milanesas en un fuentón rojo con las procesadoras de los papás. La primera producción fue de mil unidades que las regalamos para que nos conozcan”, relata la Profesora de Bioquímica y Laboratorio.

Hoy el Instituto José María Paz cuenta con talleres modelos de producción de alimentos, con una línea prácticamente industrial de milanesa de soja que se comercializa a nivel local y con una fábrica de pastas en vías de desarrollarse para producir pastas frescas complementadas con harina de soja.
El 23 de diciembre de 2009 Sandra salió a tomar un helado con sus dos hijos menores por el Barrio Jardín de Córdoba. Había llovido mucho, había zonas inundadas y complicadas de transitar. Juan, uno de sus hijos, al ver que un señor mayor venía muy cargado con bolsas de compras le preguntó a Sandra si lo podía ir a ayudar. Ella dijo que sí. En el camino, mientras su madre lo seguía con la mirada, Juan rozó un tacho de basura que comenzó a electrocutarlo. Sandra corrió a auxiliarlo y también quedó “pegada” hasta que un hombre se les tiró encima y todos cayeron al piso. Juan luchó por su vida pero al otro día falleció en el Hospital Richieri de la zona.

“Yo sabía y él sabía que no se iba a ir en vano. Vecinos me contaron que habían visto el peligro en ese lugar, y yo no podía creer que no hubieran hecho nada. Sentí que tenía que hacer algo en la vía pública”, dijo Sandra, Profesora de Educación Física, en una charla Tedx en 2015. El proyecto comenzó con un simple folleto que pedía: “si ves un peligro escribime”. Se fue acercando mucha gente para colaborar hasta que salió la web donde comenzaron a tramitarse y solucionarse peligros y en 2010 se creó la fundación Relevando Peligros. “Buscamos promover a través de acciones una sociedad responsable y libre de peligros, preservando y otorgando valor a la vida de las personas. La fundación empezó siendo muy chiquita y hoy es una institución con horizontes más grandes. La proyección es estar en toda la Argentina.”, expresa.

Liderazgo femenino
Estas tres grandes líderes recorrieron o están recorriendo Proyecto Líderes Córdoba al cual reconocen como un espacio enriquecedor para potenciar su liderazgo. ¿Qué debe tener un líder? ¿Hay alguna cuestión de género en juego? ¿Cómo lograr enriquecer y potenciar a otros? Ellas opinan.
“Desde hace un tiempo vemos que más que centrarnos en habilidades y competencias de un líder, estamos en un camino de ver a ese líder en su proceso, en qué área puede desarrollar su liderazgo, cómo se potencia en un hacer concreto que lleve a buenos resultados. Entonces, debe ser motivador, comprometido, coherente, con una mirada que vaya más allá de su propia mirada, que sea de servicio, y que sepa potenciar a otros a que ejerzan sus propios liderazgos”, aporta Marisell.

Andrea, por su parte, dice: “No creo que haya diferencias de género para un líder. Tanto hombres como mujeres podemos desarrollar cualidades necesarias para liderar proyectos, política, instituciones, equipos y empresas y no seremos mejores por ser mujeres u hombres. La diferencia estará dada por la gestión de ese liderazgo. Lo importante, en primer lugar, es que tenga visión, ver más allá del hoy, ser provocado por las imposibilidades o limitaciones actuales, capitalizar sus dolores y creer que algo puede estar mejor de lo que está hoy”, asegura.

Sandra, por último, ofrece su postura: “Creo que las mujeres si bien hemos avanzado mucho, si bien hemos avanzado en muchos espacios, son pocas las que llegamos a ser líderes. Tenemos pocas oportunidades de llegar, pero creo que tenemos muchas más herramientas que el hombre. Me di cuenta que hay caminos que toma la mujer que estoy segura el hombre no va a tomar. Una mujer con convicción y pasión es una topadora. Creo que hay que abrirle más caminos a las mujeres en espacios de liderazgo”, reclama.

El liderazgo en la función pública

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Por Luciana Aghazarian
 
Ezequiel Fernández, German Torretta y Claudio González son participantes de Proyecto Líderes 2016 y ejercen en distintas áreas de gobierno en nuestro país. Nos cuentan su visión de lo que es el liderazgo, si es posible practicarlo en forma positiva en la función pública y su experiencia en el programa de Crea.
 
Uno es asesor en el Congreso de la Nación, otro en la Legislatura porteña y el último es facilitador para emprendedores en un ministerio nacional. Los tres tienen en común las ganas de liderar en sus ambientes de trabajo. Con ese objetivo, y ahora haciendo camino a la par, están en la edición 2016 de Proyecto Líderes (linkear a info sobre proyecto lideres) adonde llegaron por recomendación o casualidad, con más o menos expectativas, pero con similares inquietudes: ¿Cuántas herramientas del programa pueden ponerse en juego en el Estado?.

“La mirada del curso es más abierta que las situaciones de liderazgo que suelen verse en el Estado. Es muy difícil ver liderazgo positivo, pero siempre hay excepciones y de las cuales uno aprende. Lo cierto es que en el ámbito público hay decisiones que considero fundamentales para desarrollar una mejor política pública: es preciso abarcar el liderazgo en términos democráticos y participativos. La política pública debe estar reviéndose constantemente, no tiene que ser estática”, comienza Germán Torretta, facilitador del Programa “Ciudades para Emprender” de la Subsecretaría de Emprendedores, dependiente de la Secretaría de Emprendedores y de la PyME del Ministerio de Producción de la Nación.

En la misma línea, el Ingeniero Agrónomo Claudio González, quien es militante radical y trabaja como asesor del bloque de Martin Lousteau en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, en las comisiones de Ambiente, Desarrollo Económico y Transporte, asegura: “El liderazgo debe ser compartido, el problema del sector público es el exceso de caudillismo. La sociedad y las organizaciones intermedias deben participar de la toma de decisiones, para eso la metodología CREA (linkear a información sobre metodología crea) se vuelve fundamental”, dice.

El cuestionamiento hacia el monopolio de las decisiones y el poder dejan abierto el debate. Pero, entonces, ¿Es posible ejercer liderazgo positivo dentro de las áreas de gobierno? ¿Cómo hacerlo? ¿Con qué herramientas hay que contar? Ezequiel Fernández Jeeves, abogado, quien trabaja junto al Diputado por la Provincia de Buenos Aires, Sergio Buil (PRO), y es asesor de las comisiones de Presupuesto y Hacienda y Asuntos Municipales en el Congreso de la Nación, entiende que el liderazgo se extiende del mismo modo en la función pública como en la privada y aporta su visión. “Un verdadero líder es quien sabe escuchar y construir con los demás, pero por sobre todas las cosas quien tiene en claro dos conceptos: la transitoriedad y la temporalidad. Muchas veces vemos que quienes han construido o participado desde sus inicios en una organización, se niegan a dar un paso al costado que facilite el ingreso de las nuevas generaciones, generando incluso que la organización pase a convertirse en una carga. El verdadero líder entiende que su función es ser útil un tiempo pero no todo el tiempo; para ello se habrá encargado de formar debidamente a otras personas que serán los más aptos para los desafíos posteriores”.

Así, esta nueva camada de líderes hace hincapié en un punto clave: la lucha histórica, y que cualquier líder positivo debe trascender, entre el ego personal y su misión. Democracia, participación, contexto, tiempo, son conceptos que se repiten y aportan a la descripción de un liderazgo que no debe ser perpetuo ni monopolio de alguien sino, por el contrario, una acción que incluya la capacitación del propio líder hacia nuevos líderes, dejando de lado su temor a perder fuerza o poder. “El liderazgo debe validarse todo el tiempo entre la persona que propone y las personas que forman parte de ese equipo liderado. Es fundamental en esa validación saber el rumbo correcto, todo el tiempo preguntar, chequear los objetivos, y modificarlos si es necesario”, concluye Germán.

Líderes opinan de Proyecto Líderes

lideres-german-torretaGermán Torreta
Facilitador del Programa “Ciudades para Emprender”, Ministerio de Producción de la Nación.
“Destaco del programa las herramientas para la conformación de los equipos de trabajo, para mejorar las técnicas de liderazgo y hacer de los ambientes laborales espacios más participativos”.



lideres-claudio-gonzalezClaudio González
Asesor del bloque de Martin Lousteau en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.
“El nivel de los disertantes es muy alto y la heterogeneidad de los participantes es sumamente rica. Por eso terminamos discutiendo desde principios éticos, hasta cuestiones programáticas complejas. Recomiendo el curso para cualquier militante político que quiera modernizar y adecuar su doctrina o sus principios, a los valores y formas que tiene el siglo XXI”.


lideres-ezequiel-fernandez-jeevesEzequiel Fernández Jeeves
Abogado, asesor del Diputado por la Provincia de Buenos Aires, Sergio Buil (PRO) en el Congreso de la Nación.
“Las expectativas que tenía están siendo ampliamente superadas mes a mes, porque me conecta con temas y experiencias que desconocía como, por ejemplo, Sistema B. Justamente, a partir de esto, me puse en contacto con el equipo jurídico para interiorizarme acerca del anteproyecto de ley en el que se encuentran trabajando y poder hacer aportes en ese sentido.

El programa resulta muy enriquecedor por las personas con quienes compartimos la jornada, que venimos de distintos ámbitos ya sea público o privado, el nivel de expositores es muy bueno y los ejercicios que desarrollamos hacen muy dinámicos los módulos”.

Entrevista a Daniel Cerezo

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Creer y hacer, la base del liderazgo

Vivió en una casilla, en una villa, toda su niñez. Es músico y psicólogo social, pero sobre todo líder. Hoy dedica su vida a Creer Hacer, una empresa social que aspira a mejorar la calidad de vida de las personas. Con apenas 25 años, pasó por Proyecto Líderes y aquí cuenta su experiencia en el programa social de AACREA cuando se lanzó al desafío de asumir su liderazgo.

Cuando llegó al Proyecto Líderes todavía no había dado aquella deslumbrante charla TEDx –organización destinada a “difundir ideas que valen la pena”-, ni se imaginaba que revolucionaría el concepto de recursos humanos como gerente de Felicidad en la empresa de alpargatas Las Paez. Tampoco había fundado su empresa social ni las multinacionales lo convocaban para dar conferencias. En aquel entonces, era un pibe de Bajo Boulogne –en la actualidad, sigue ahí por elección- que se proyectaba como líder. Por eso, Carolina Massa, líder del proyecto Financiamiento de proyectos con alto impacto social en la Comunidad Agroalimentaria de AACREA, que lo conoció a través de la Fundación Vale La Pena, lo postuló para atravesar la experiencia Líderes. Luego de llamados insistentes, con mucho prejuicio, él aceptó.

“¿Qué me va a enseñar a mí la gente del campo sobre liderazgo?, pensé. Cuando los conocí, rápidamente se derribó el prejuicio”, comienza Daniel Cerezo. Nació en la provincia de San Juan y al año llegó a la capital porteña junto a sus padres y seis hermanos con la promesa para su padre de un trabajo bien remunerado, casa y comida. Todo era una farsa y pronto el jefe de familia se enfermó y falleció; “Buenos Aires lo terminó matando”, asegura. Durmieron durante unos años en el garaje de una tía en el bajo Boulogne y terminaron usurpando un terreno fiscal en medio de la villa. Su madre comenzó a trabajar y “quedamos a la intemperie”, relata.

Vulnerable, en la calle todo el día, pudo haber tomado cualquier camino, pero eligió la música. Amaba la cumbia, “soñaba con ser Gladys ‘La Bomba Tucumana’”, cuenta con pasión, poniéndole énfasis a cada una de sus palabras. “Un amigo del barrio me contó que una profesora de piano daba clases gratis los sábados y que por qué no me anotaba”. Así lo hizo. Las clases las dictaba la concertista Liliana Alpern en un centro comunitario impulsado por la Fundación Crear Vale la Pena, organización que impulsa el arte en contextos de vulnerabilidad social. Lo primero que le pidió a la profesora aquel chico ilusionado fue que le enseñara a tocar en el teclado “La pollera amarilla”. “Me partió la cabeza”, revive.

Al poco tiempo, Crear Vale la Pena lo invitó a devolver a la comunidad aquello que había aprendido, dando clases en el barrio. Pronto, asumió como coordinador del área de Organización Social de la Fundación y, por último, a los 21 años, como director. “Así, pasé de ser el pibe que se mandaba cagadas en la esquina a ser protagonista. Entonces es cuando descubro que el contexto no hace al texto, que yo era mucho más de lo que me había tocado vivir”, cuenta. En ese momento, recibió la invitación para participar en Proyecto Líderes. Tenía 25 años y muchos prejuicios, los mismos que ahora se dedica a romper. Lo convencieron con el argumento de que el curso “no era lo que él pensaba”, y la intuición lo arrojó a ese nuevo desafío. “Estaba haciendo un trabajo social muy fuerte y Líderes me sirvió para tener un panorama mucho más claro, para ponerle nombre y fundamentar lo que yo ya hacía, sumar herramientas al trabajo territorial que venía haciendo, y conocer personas y organizaciones increíbles”, asegura el indiscutido líder social.

Hoy, Daniel Cerezo es la cara visible de su propia fundación, Creer Hacer, que se propone mejorar la calidad de vida de las personas generando ámbitos favorables y desarrollando herramientas para que las personas puedan elaborar proyectos de vida muy por encima de sus propias expectativas y las del entorno. “Algunos de los profesores que tuve en Líderes, como Paola Delbosco, dan talleres a través de Creer Hacer, en el marco de un programa donde muchos docentes de primera calidad van a capacitar a barrios donde hay mucha vulnerabilidad”, relata con orgullo. “Formamos a gerentes con los pibes de los barrios y formamos a los pibes de los barrios con gerentes. Lo que hago es romper prejuicios y generar espacios de trabajo y aprendizaje continuo”, completa.

Como consecuencia de su participación en el programa social de AACREA, fue orador de la Jornada de Jóvenes 2010 y colaboró en el armado del FES (Fortaleciendo el Entramado Social), programa de liderazgo adaptado a las escuelas rurales. “De Líderes me llevé un mundo distinto. Lo más fuerte fue haber convivido durante todo un año, dos días enteros cada mes, con personas que venían de una situación socioeconómica muy distinta a la mía, eso fue muy enriquecedor. Me quedé amigo personal de gente que jamás me hubiera cruzado en otro lado”, asegura quien, si bien mejoró su calidad de vida, aún vive en su barrio original y no quiere mudarse. Porque ahí tiene todo: su familia, sus amigos, su comunidad, y al niño que vio nacer al líder que hoy se reafirma cada día creyendo y haciendo.

Líder se hace

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Desde hace 10 años AACREA lleva adelante el Proyecto Líderes que en una jornada de trabajo e intercambio reunió a sus ex participantes para celebrar su aniversario y activar nuevos vínculos.

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En primera persona

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A poco de celebrar los 10 años de Proyecto Líderes CREA, Francisco Alegre Obligado, que cursó el programa en la provincia de Córdoba y lleva adelante su proyecto educativo y solidario en Bajada San José, resume con emoción de qué se trata esta experiencia hacia el liderazgo social.

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