En primera persona

nota-lideres-005

A poco de celebrar los 10 años de Proyecto Líderes CREA, Francisco Alegre Obligado, que cursó el programa en la provincia de Córdoba y lleva adelante su proyecto educativo y solidario en Bajada San José, resume con emoción de qué se trata esta experiencia hacia el liderazgo social.

“Líderes cambió mi vida”

“No tenía idea de quiénes eran ni a qué se dedicaban; incluso cuando me lo explicaron, seguía sin entender. ¿Un grupo de productores unidos con el fin de ayudarse mutuamente? ¿Un grupo de grandes empresarios, terratenientes, dueños de pooles de siembra, con buenas intenciones? ¿Se juntan y cuentan sus procesos, números y secretos, en pos de mejorar la huerta del vecino? Todas estas preguntas circulaban por mi cabeza y un año después las puedo responder”, expresó Francisco.

Responsabilidad social, trabajo en equipo, sustentabilidad, cooperación, solidaridad, fuerza, apoyo, comunión, cariño, contención. Esto más que un consorcio de productores unidos es, sin dudas, un gran equipo de Rugby. Ese fantástico deporte que enseñamos en el barrio Bajada San José a más de 80 chicos todos los sábados del año, en un espacio para todos. Para grandes, para chicos, para lo que están gordos y para los que les toca estar flacos. El que tiene altura se reúne con los altos, los más ariscos o áridos son los que terminan sacrificándose más, los que son rápidos y pueden crecer con facilidad pampeana son aquellos que apoyan tries y ayudan a que el equipo gane y esté mejor. Escribo estas líneas y no sé si sigo hablando de rugby o de CREA.

Trabajamos en un lugar complicado, donde el rol del estado fue cubierto por los narcos, el ómnibus no llega, los taxis esquivan la zona, las mamás cuidan de sus hijos, sobrinos y amigos de sus hijos como sus tesoros más preciados y hay muchos papás que ya no están. La violencia es parte de la vida cotidiana, el hambre es mucho más frecuente que la comida y el frío cuando llega mata. El agua servida inunda las casas, las cenizas del cementerio perfuman el aire y lo contaminan, donde el basural es la oficina y ¿saben qué?: Ahí sí está permitido que entren niños.

La Bajada es un espacio donde poco es todo y donde todo nunca alcanza. Líderes nos llevó a ver más allá, a compartir experiencias, a aprehender conocimientos y a aprender también. No somos más que un grupo de jóvenes que llevamos a Dios con nosotros y un poquito de esperanza para mucha gente que ya no la tiene: desayuno, apoyo escolar, rugby, hockey y talleres recreativos son nuestras herramientas. Las mamás del barrio, nuestras protectoras; los chicos y chicas, nuestro motivo.

Coaching ontológico, emprendedurismo, sustentabilidad, proyecto, formación de redes, grandes personas, muchos personajes, historias conmovedoras y actos heroicos. Grandes amigos. Y sin darnos cuenta estábamos ahí, utilizando el Método CREA. Armamos una lista de contactos y empezamos a notar que teníamos muchas cosas en común, recursos, amigos, parientes, herramientas. Y sin querer estábamos armando un mapa de redes, en donde advertimos que juntos somos más, que alineando el apoyo escolar con las clases del colegio conseguíamos potenciar resultados.

Pusimos a funcionar la creatividad y, de nuevo, estábamos emprendiendo un nuevo camino. Llegó el momento del bajón, de los límites y las inseguridades y apareció alguien que nos sacudió con sus preguntas: “¿Si tuvieras todo el dinero del mundo, qué harías? ¿Cómo encararías la solución?  ¿Y si tuvieras todo el tiempo? ¿Todos los contactos? ¿Y si en lugar de eso tuvieras otra perspectiva? ¿Y qué más podrías hacer? ¿Y algo más se te ocurre? ¿Qué más harías para lograrlo?” Nos encontramos con que nuestras limitaciones no eran sólo de tiempo, dinero, contactos, recursos, sino que eran paredes que nosotros mismos construimos y que debíamos romper. Estábamos siendo coucheados. Ahora, a definir visión, misión y objetivos; eso era una “papa” después de todo lo que habíamos experimentado. Que los chicos que hoy aprenden sean quienes mañana enseñen. Nos empezaba a salir la inspiración.

Hoy, después de un año de curso, de la generosidad de tantas personas que quisieron compartir sus experiencias, sus saberes y su tiempo, me encuentro con que Líderes cambió mi vida. Mis problemas tomaron otra dimensión, mi tiempo lo gestiono distinto, intento aprender de cada persona con la que tengo oportunidad de hablar, mi trabajo en el barrio está apoyado y presente en los corazones de muchos amigos. Hoy, quiero rodearme de personas que quieran convertirse en líderes de sus vidas y sus proyectos. Porque, me enseñaron, que no hay mejor líder que quien genera nuevos líderes.

Cerrar
*/