Con otros, los sueños se hacen realidad

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Muchos se autodefinen como locos soñadores. Son optimistas –pero con los pies en la tierra- a los que ese proyecto que vivía en la fantasía se les hizo realidad cuando empezaron a contar con otros. Cuatro ex participantes del Proyecto Líderes relatan su paso por el programa y hablan acerca de las expectativas que les genera seguir tejiendo redes.

“Quereme así, piantao, piantao, piantao... Trepate a esa ternura de locos que hay en mí, ponete esa peluca de alondras, ¡y vola! ¡Volá conmigo ya! ¡Vení, volá, vení!”. El famoso tango de Piazzolla sobrevuela, más de una vez, la particular atmósfera de Proyecto Líderes. Transitar ese espacio –y hay consenso en esto- es un camino que, en principio, permite el reconocimiento de que “no estamos solos”. Ahí es cuando los miedos y prejuicios se escapan, y aparece la liberación. De repente, todos se sienten un poco locos, un poco idealistas, un poco soñadores y hasta, por momentos, vuelven a ser niños con los deseos y la creatividad a flor de piel. En el marco del 10° aniversario del programa -que se festejará el próximo 13 de noviembre-, ex participantes que hoy son líderes de proyectos con impacto social, nos cuenta su experiencia.
“Desde que empecé el curso, supe que era el lugar donde quería estar. Liberó algo dormido, latente, que había en mí y a partir de ahí, no paré. Pasé de ser una ‘mamá Ingalls’ que vivía en el campo, vendía huevos y estaba en un lugar de confort que en realidad no era tan confortable, a convertirme en una hacedora, una constructora de puentes. Sin el apoyo y contención que se inició en Líderes, creo que no lo hubiera logrado”, relata Rosario Cereigido de Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires, fundadora de Construyo Puentes, un proyecto que aporta soluciones para el desarrollo y gestión de proyectos socio-comunitarios a partir de la generación de vínculos entre lo público y lo privado.
En el transcurso de estos diez años, el Programa Líderes se llevó a cabo en Bahía Blanca, Concordia, Tucumán, Salta, Trenque Lauquen, Coronel Suarez, Córdoba y Ciudad de Buenos Aires. Más de 700 personas de los distintos rincones del país dedicaron tiempo y espacio para participar de estas jornadas de capacitación orientadas a “activar vínculos para potenciar valores, ideas, desarrollo y acciones”.
“En Líderes aprendí a encontrar mi misión en la vida, a cómo llevar a la realidad ideas superadoras, a cómo formar redes y vínculos virtuosos, a cómo valorar todo mis recursos personales y los de los demás. En Líderes aprendí que sí podemos soñar con una sociedad mejor, y que compartiendo esos sueños, luego se hacen realidad”, asegura Javier Idelio Gallo, de Córdoba, ideólogo de Viento a Favor, cuya misión es incubar proyectos sociales sin fines de lucro, analizando problemáticas del entorno, gestando y promoviendo acciones que perduren en el tiempo y cumplan sus objetivos.

Redes, contención, aprendizaje, vínculos. Estas palabras se repiten entre los líderes y se transforman en herramientas clave para sus objetivos. Iván Orellano, presidente de Fundación Infancia Segura, de Arroyito, Córdoba, organización social que promueve y capacita para la prevención de accidentes infantiles, cuenta: “Tras la muerte de nuestro hijo de 4 años en un Jardín de Infantes con mi esposa Luciana, fundamos Infancia Segura. El objetivo es generar conciencia y cuidar de la infancia, tesoro de la vida. Proyecto Líderes me nutrió de herramientas para fortalecer mi desempeño dentro y fuera de la fundación, y deseo de corazón que este proyecto siga replicándose en muchas más personas como para que entidades del bien común alcancen sus metas y objetivos, como así también su crecimiento”.
El festejo por los diez años de Líderes reunirá a todos los que fueron parte de este programa que fue creciendo junto a sus capacitadores, participantes, invitados y los contactos que se generaron durante el proceso. Y de eso se trata, de una gran red que genera melancolía por lo que no volverá a ser y expectativas acerca de lo que vendrá: “En los días posteriores al término del curso, me invadió un tanto de esa nostalgia juvenil, que me hizo sentir que esto debiese continuar, que no me pueden dejar sólo ahora, que necesito que me sigan enseñando. Pero entiendo que es necesario que movilicen a otros más y que ahora lo mejor está llegando, mi desafío de líder está frente mío”, expresa Gallo.

Y para hablar de su vivencia, Alan Leguizamón, músico de Buenos Aires, vuelve al comienzo: “Ingresé a Líderes este año y no sabía bien qué hacía ahí. Cuando comencé a conversar con mis compañeros, a contar sobre mi proyecto todo a pulmón y vi la reacción que eso generaba, entendí que se trata de seguir, de luchar por ese proyecto que parece utópico”, expresa quien lleva adelante el programa de arte solidario “Música al Mundo” y es embajador ad honorem de la Fundación Playing For Change. “Es seguir, día a día, -insiste- por ese proyecto que, muchas veces, parece de locos. Pero, paradójicamente, en Líderes me encontré con 21 locos más con ideas locas, pero de las cuales ellos estaban orgullosos”, concluye. “¡Viva! ¡Viva! ¡Viva! ¡Loco él y loca yo!”, se cuela entre los rincones de Líderes. “¡Locos! ¡Locos! ¡Locos! ¡Loco él y loca yo!”.

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