Cultivos de servicio

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En los últimos años se está conformando un nuevo paradigma agrícola sustentado en una visión ecosistémica integral. La introducción creciente de cultivos de servicio en las rotaciones es una de las señales evidentes de ese cambio.

En diversas regiones CREA se están llevando a cabo acciones para evaluar el impacto productivo y económico de los cultivos de servicio. “En la última campaña el costo adicional de herbicidas para tratar malezas problemáticas fue de 50 a 60 u$s/ha, lo que implica que ya está en un nivel similar al requerido por un cultivo de cobertura”, explica Rubén Berardo, del CREA Larroque Gualeguay. Este año, Rubén comenzará a realizar ensayos con cultivos de servicio en un área de unas 1500 hectáreas comprendida en campos arrendados localizados en diferentes zonas productivas de Entre Ríos. “Los propietarios de campos recibieron muy bien la iniciativa porque estos cultivos, además de permitir eventualmente un mejor control de malezas, promueven otros beneficios que contribuyen a mejorar la calidad del suelo”, añade.

En el CREA Melo Serrano –uno de los pioneros en trabajar en el tema– este año se realizarán ensayos con trébol subterráneo (dos variedades de ciclo corto y largo), trébol persa, trébol rojo, melilotus, vicia, centeno y multi-especies (que contienen arveja, vicia, nabo, tréboles, melilotus, acelga, achicoria, espinaca, colza, coriandro y gramíneas como avena, centeno, trigo).

“La propia coyuntura está llevando a buena parte de las empresas agrícolas a buscar alternativas. Apenas cinco años atrás, con una soja Rosario que registraba un valor local del orden de 350 u$s/tonelada, el costo de control con herbicidas en el sur cordobés se encontraba en poco más de 30 u$s/ha, mientras que en la actualidad, con una soja de unos 250 u$s/tonelada, dicho costo se ubica en caso 70 u$s/tonelada”, indica Lucas Andreoni, asesor del CREA Melo Serrano. “Se está registrando un quiebre de los fundamentos del sistema productivo tradicional. Y está surgiendo un nuevo paradigma agrícola en el cual tanto la sustentabilidad ambiental como económica y social tienen un papel preponderante”, añade.

El Grupo Suelos y Gestión el Agua del INTA Anguil, que identificó al menos 15 utilidades diferentes que pueden brindar los cultivos de servicio, está desarrollando investigaciones orientadas a evaluar distintas composiciones de las mezclas por implantar, además de buscar cómo eficiencia de siembras aéreas previo a la cosecha para anticipar la producción de biomasa y fijar los residuos de cosecha.

“El suelo, si lo tratamos así, no es extraño que esté enojado. Los microorganismos del suelo tienen digestibilidades similares a los del cualquier organismo vivo y les gusta comer de manera diversa y balanceada”, señala Gervasio Piñeiro, investigador del Instituto de Investigaciones Fisiológicas y Ecológicas Vinculadas a la Agricultura (Ifeva) y del Conicet.

“Nuestros datos indican que si se incrementa la materia orgánica del suelo como servicio ecosistémico central que provee retención de agua, aireación, mineralización, descomposición, diversidad, etcétera, cuando esa caja de ahorro es más grande, se termina produciendo más en el largo plazo”, agrega.

Los artículos completos referidos a cultivos de servicio pueden leerse en la edición del mes de junio de la Revista CREA.

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